La lectura es una
gran herramienta para el conocimiento, y gran técnica para aprender.
Se pueden
distinguir tres clases de lecturas: una de distracción, poco profunda, en la
que interesa el argumento pero no
el fijar los conocimientos; otra lectura es la
informativa, con la que se pretende tener una visión general del tema, e
incluso de un libro entero; y por fin, la lectura de estudio o formativa, que
es la más lenta y profunda y
pretende comprender un tema determinado.
Los dos factores de
la lectura son la velocidad y la
comprensión. La velocidad es el
número de palabras que se leen en un minuto y
suele ser de 200 a 250 en un
estudiante normal. La comprensión se puede
medir mediante una prueba
objetiva aplicada inmediatamente después
de hacer la lectura. Se suele medir de 0 a 10, y suele
ser de 6 a 7 en una
lectura normal. Es necesario que se evite siempre la lectura mecánica,
es decir, sin comprensión y se ponga
esfuerzo por leer todo lo deprisa que se
pueda y asimilando el mayor número de conocimientos posibles. Con
esto se aumenta la concentración
y mejora la velocidad de lectura
sin bajar la comprensión. Los dos factores de la
lectura son la velocidad y la
comprensión.
La velocidad es el número de palabras que se
leen en un minuto y suele ser de 200 a 250 en un estudiante normal. La
comprensión se puede medir mediante una prueba objetiva aplicada
inmediatamente después de hacer
la lectura. Se suele medir de 0 a 10, y suele ser de 6 a 7 en
una lectura normal. Es necesario
que se evite siempre la lectura mecánica, es
decir, sin comprensión y se ponga esfuerzo por leer todo lo deprisa que
se pueda y asimilando el mayor número de
conocimientos posibles. Con esto
se aumenta la concentración y mejora la velocidad de lectura sin
bajar la comprensión.
